Previamente hemos hablado sobre la importancia de los catálogos en el marketing impreso y hemos enumerado algunos consejos para imprimir catálogos. Pues queremos darte algunos consejos más, pero esta vez sobre cómo diseñar un catálogo en cuanto a su planificación, sus imágenes y su acabado.

Cómo diseñar un catálogo

1. Planificación: diseño y maquetación

Planificar el diseño y la maquetación es básico en el desarrollo de nuestro catálogo. Por un lado el diseño nos ayudará a darle un aspecto y una forma, mientras que, por el otro, la maquetación pondrá cada elemento en su sitio de la forma más limpia y ordenada posible, respetando las pautas del diseño.

Por eso consideramos importantísimo llevar a cabo un trabajo de planificación completo y preciso a la hora de diseñar un catálogo. La planificación del diseño y la maquetación abarca aspectos como qué productos debemos promocionar, a qué público nos queremos dirigir, ofertas o precios a incluir, los colores que usaremos, tipos de mensajes, llamadas a la acción… Y no solo eso, sino que también se deberán plantear la disposición de los elementos y la forma de facilitar tanto la lectura como la búsqueda de cada uno de los productos.

Para llevar a cabo un buen diseño y maquetación, es conveniente contar con un profesional o equipo de diseño bien experimentado, o bien familiarizado con el estilo y la personalidad de tu marca.

2. Calidad de las imágenes

Las imágenes son el elemento más preciado del catálogo, ya que le muestran al (potencial) cliente aquello por lo que siente interés y, además, representan la fortaleza visual y el principal atractivo del mismo. Una imagen atractiva y de calidad tiene muchas más probabilidades de acabar convirtiendo que una mal enfocada o con una resolución mediocre. Por ello, un catálogo siempre requerirá imágenes de máxima calidad y de alto atractivo, sea cual sea el tipo de producto que estés ofreciendo.

Asimismo, es importante dejar claro que las imágenes (normalmente fotografías), deben ser lo más fieles a la realidad posible. Si incluyes imágenes que no se corresponden con los productos que luego entregas, es posible provocar una reacción muy negativa por parte de tus clientes. Por ello, contratar los servicios de un fotógrafo profesional para conseguir las mejores imágenes de tus productos es una inversión que vale mucho la pena.

3. Imprimir el catálogo con calidad

La impresión del catálogo es la materialización de todo lo trabajado previamente. Por eso, si lo anterior a la impresión era un trabajo sumamente importante, este último paso no será menos. La calidad de la impresión definirá, a su vez, la calidad final del catálogo. Su tamaño, su textura, su tacto, sus colores… todo ello dependerá de la calidad con la que decidamos imprimirlo. Con esto, y para lograr imprimirlo con la mayor calidad, necesitaremos elegir el papel más adecuado para el tipo de catálogo que queremos y deberemos contar con el mejor equipo de impresión posible para hacerlo. ¡En esto último te podemos ayudar!

¡Imprimir mis catálogos!